Día 22 Octubre. Marsala ( donde desembarco Garibaldi y sus
1000)
Domingo, día soleado y de poca presión. Acertamos a pasar
por la plaza de la catedral, que aquí se llama Garibaldi, recién comenzada la
misa mayor. Un montón de señores merodeaban por la puerta de la iglesia, en
corros, charlando y esperando a la dueña de sus vidas que saliera de misa.
Frente al mar se encuentra el museo arqueológico que
contiene los restos encontrados en el fondo del mar de una nave púnica, muchas
docenas de ánforas y anclas, así como estatuas griegas y romanas.
A espaldas del museo se encuentra un solar enorme, caben más
de 20 campos de futbol, con gran parte de la ciudad greco romana- Lilibea -
cubierta por una capa muy delgada de tierra. La prueba es que lo que han
destapado está muy superficial aunque no parece haber voluntad o fondos para
desenterrarla.
Decumanus máximus
En el exterior las explicaciones vuelven a ser un chiste. La
mayoría de los soportes que debieran contener la literatura explicativa, están
en blanco, y los que la tienen, están impresos en letra tan pequeña y tan
alejada del límite al que podemos acceder, que se hace ilegible.


Se hacen las 13:10, salimos del museo y nos internamos por
la calles que hacía menos de dos horas eran una suerte de bullicio
incontenible. Ahora la soledad campaba a sus anchas. Nadie.
Quizá sonemos muy pesados con los menús pero es que en cada
lugar, aunque el plato se llamee igual, tienen su forma peculiar de prepararlo……………….
Ensalada de pulpo. En esta ocasión, la patata que lo acompaña es un puré con
ajo y perejil y se sirve todo caliente. Una maravilla.
Espaguetis a la sarda, es decir con sardinitas y también muy diferente a como lo comí las dos veces anteriores. Tenía hueva de atún seca y molida muy finamente por encima y la sardina no estaba deshecha si no en trozos pequeños pero visibles. Lo de los tamaños de los cafés también tiene su aquel. Nunca me he pedido un café solo ya que debe ser una taza manchada de café. Me lo pido largo y lo que me traen es incluso menor que un exprés de España. El vino ha sido un blanco seco pero muy floral de una uva llamada Catarratto.
Nos han regalado con los cafés unas copitas muy bien servidas de vino de marsala. Parece un jerez pero con color acoñacado.
Con semejante cantidad de polifenoles dando vueltas por nuestro sistema circulatorio, hemos pensado que lo correcto era dejarse caer en la cama por un rato.
Espaguetis a la sarda, es decir con sardinitas y también muy diferente a como lo comí las dos veces anteriores. Tenía hueva de atún seca y molida muy finamente por encima y la sardina no estaba deshecha si no en trozos pequeños pero visibles. Lo de los tamaños de los cafés también tiene su aquel. Nunca me he pedido un café solo ya que debe ser una taza manchada de café. Me lo pido largo y lo que me traen es incluso menor que un exprés de España. El vino ha sido un blanco seco pero muy floral de una uva llamada Catarratto.
Nos han regalado con los cafés unas copitas muy bien servidas de vino de marsala. Parece un jerez pero con color acoñacado.
Con semejante cantidad de polifenoles dando vueltas por nuestro sistema circulatorio, hemos pensado que lo correcto era dejarse caer en la cama por un rato.





















¿Para cuándo el aroma y el sabor por internet?
ResponderEliminarAcabo de cenar pero me comía ese pulpo sin dudarlo un momento.
Esperando el menu de mañana. Un abrazo