Día 18 Octubre. Agrigento.
Salimos tempranito y dejamos Enna a su suerte……en hora y
media para 83 km y ya estamos en la costa sur de la isla con el Mediterráneo reverberando
al sol.
Esta ciudad no es excepción en cuanto a callejas y callejones.
Encontramos el lugar que hace dos meses reservé y …….No tiene ventana. Cuando
pregunto por la ventilación me dice que dejando la puerta abierta y bajando una
mosquitera…. ¿Pero y en la noche?, El no noche no hay ventana. Una noche como
sea se pasa de cualquier modo pero dos ya no. Sin ningún problema, nos consigue
otro lugar, no nos cobra por cancelación tardía y ahora estamos en un B&B
que nos ha costado 12 € mas la noche pero tenemos terraza, balcón, desayuno y
estamos más cómodos y más contentos.
Abajo , desde nuestro balcón, se puede papreciar la anchura de la calle
Parece ser que nuestras oraciones han sido escuchadas y la
única iglesia que hemos encontrado abierta, era una oficina de información
turística y esta desacralizada y tienen una cúpula preciosa. Las otras,
conforme llegábamos las iban cerrando en nuestras narices así que sin querer,
le hemos dado la vuelta a la ciudad, nos hemos metido por callejones y callejas
con rampas y escaleras y la hemos conocido bastante bien.
Parece ser que la palmó Pompeo
Teatro Pirandello
Hay mucho palacio barroco reconvertido en viviendas y que se
están deshaciendo ya que la piedra empleada en su construcción es arenisca.
Comemos en “ La embajada de Sicilia”, en una calleja que da
al mediterráneo y con una sombrillas muy monas para dar sombra.
Carpacho de pulpo…ya hacía tiempo que no lo tomábamos, para continuar,
ambos nos inclinamos por los Taglioni a la Sarda ( sardinas deshechas, pasas,
piñones y hinojo ) ¡ Una delicia! En cuanto al vino, ha sido una mezcla de
chardonay y viognier.
Por si acaso abrían las iglesias después de comer, hemos
tomado el coche y nos hemos ido a visitar una playa cercana Siculiana Marina.
Una pareja y unos pescadores al sol de otoño.
Muy cerca se encuentra la escalera de los turcos o Scala Dei Turchi. Una formación rocosa de color blanco que el
mar y el viento han cincelado con forma de escalera y que mira al horizonte
poniente permitiendo ver las puestas de sol.
Mientras los muy voluntariosos se situaban en la roca,
nosotros hemos preferido quedarnos en una terraza con un Aperol Spritz en la
mano y el sol escondiéndose en los ojos.
Dos formas diferentes de hacer lo mismo. Ellos......nosotros
Y como no podía ser de otra manera, atracón de fotos de atardecer
Y para bajar los tonos rojizos, un par de fotos del callejón del arte




























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