Estilazo italiano
Día 9 Octubre. Siracusa
Siracusa es un lugar mágico. Quizá sea su antigüedad o la
cantidad de culturas que han pasado y dejado su poso, por sus calles frescas en
días cálidos como hoy o por los patios
floridos y con vegetación exuberante, por sus rincones llenos de sorpresas como
sus parras con uvas dando sombra en una terraza o por sus palacios, palacitos,
palacetes o simplemente casas humildes cuya entrada es un arco gótico anterior
a la llegada de Colón a América.
Hemos deambulado por la judería, por el lungomare ( paseo
marítimo) por todas y cada una de las calles de Ortigia.
Ante la falta de playas, buena es una plataforma.
Impresionan las columnas dóricas al interior de la catedral
que en su origen soportaban el templo de Atenea. Qué gran ejemplo del paso de
las culturas utilizando los templos anteriores con modificaciones para uso de la nueva
superstición de turno.
Comemos en la Trattoria Archimede. Patio sombreado y un
magnífico camarero de la vieja escuela. Él solito lidiando con más de 15 mesas.
A nosotros se dirigió en un español muy correcto y a los norteamericanos en
inglés. Rápido, sonriente y efectivo
A compartir pulpo encebollado agridulce y de segundo un
pescado con aceitunas, alcaparras y tomatitos cherrry que estaba de 10.
Para terminar la tarde vimos una exposición sobre
algunos de los inventos de Leonardo Da Vinci y Arquímedes.
Para los amantes de la música salsa neoyorkina, que buen nombre para un vino
Los restos que se pueden ver en este rincón, una columna una ventana tapiada, un dintel, un arco roto.















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