Siempre que se pueda hay que poner cartel luminoso sobre arco gótico
Día 17 Octubre. Enna
Primera vez que veo una iglesia sin asientos para los
fieles. Así estaba esta mañana el Duomo de Enna. No sé si es algo pasajero o la
costumbre dado que en ningún momento topamos con nadie dentro que nos pudiera
sacar de dudas.
Tanto el púlpito como una de las pilas bautismales se
asientan sobre columnas del antiguo templo a Deméter, por lo que vemos de nuevo
pechos femeninos aireados dentro de una iglesia.
Confiábamos en ver el museo de la ciudad pero como casi
siempre estaba cerrado. Cuando llegas a las oficinas de turismo se les llena la
boca con la cantidad de cosas a ver en las ciudades que visitamos, mismas que
marcan sobre el mapa que te regalan pero luego, a la hora de la verdad, la gran
mayoría está cerrado y como en el caso de hoy con un horario en la puerta que
no respetan.
Vemos antiguos palacios reconvertidos en apartamentos
particulares.
Y por fin, llegamos a la cima donde está el castillo. A
1000m sobre el nivel del mar con una vista privilegiada pudiendo ser observados
los dos extremos de la isla, el Volcán Etna y el Erice. Fue conquistada por
Bizancio, árabes, suevos y aragoneses. De sus 20 torreones, actualmente solo
quedan 7 y a uno se puede subir. Allí estamos envueltos en el silencio que dan
las alturas cuando unos bufidos y relinchos rompen la magia. Un grupo de
alemanes mayores tratan de coger todo el aire disponible después de haber
forzado sus cuerpos llenos de frankfurters hasta la cima del torreón
Muy cerca , a sus pies, se encuentra la roca, enorme
promontorio rocoso base del templo dedicado a Ceres, según algunos y a Deméter según
otros.
La roca
Nos dejamos perder por el dédalo de callejuelas para
terminar donde siempre, la piazza Crispi, con su balcón, la fontana, el sol de
otoño y un campari. Ah, y nuestro
restaurante preferido. Hoy pasta integral con nueces y radichio. Eva una
berenjena parmigiana que por presentación y sabor ha sido un plato excelso.
Para los amantes de los detalle vitivinícolas, el vino ha sido un blanco de uva
traminer, la misma que los alsacianos llaman
Gewurztraminer.
¡Joder, que ganas de
siesta!
Iglesia de S. Cataldo. Con un Cristo en el altar de gran
movimiento y no me atrevería a jurar que no esté basado en el Jesucristo Súper
Star. En la misma iglesia tienen una cueva cubierta de vidrio con un gran
nacimiento de figuras tamaño real y una escalera llena de suciedad y telarañas.
No parecen ser muy cuidadosos con los detalles.
Sobre una colina ajardinanda con un camino que sube en forma
helicoidal llegamos hasta la torre de Federico II , rey suevo, y que para no
faltar a la costumbre estaba muy cerrada. Menos mal que el paseo por el jardín
ha sido muy agradable.
y para despedir la sesión alguna fotos extras
Asociacon nacional de mutilados e invalidos de guerra
Nuestra calle en Enna


























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