Día 21 de Octubre Mazzara del Vallo y Marsala ( sí, la del
vino)
Tratando de encontrar la oficina de turismo hemos conocido
gran parte del centro. Las señales son muy confusas, indeterminadas y a veces
hasta contrapuestas. En la guía una dirección que ya no es, un alma samaritana
vestida con un sari me dice en su italiano mezclado con hindi en qué dirección
dirigirme, en el camino encuentro una tienda con la i de información en la
puerta pero jura que allí no es, que trate un poco más adelante, quizá en el
colegio de jesuitas.
En la puerta del tal colegio no hay ninguna señal pero al
ser un edificio imponentemente barroco, entro al patio central. Hay una mujer
con un perro a sus pies. La miro, me mira, no sé si es tan turista como yo o es
local. Giro 360 º mirando todas las puertas que dan al patio porticado pero no
hay ninguna marca, huella o rastro que indique que allí se informa.
Decido dirigirme a la señora del perro y me dice, si aquí es
la oficina, que desea, pues me vendría bien un plano de la ciudad y alguna
indicación sobre lo más sobresaliente para ver.
Nos dirigimos a su oficina, una de las 15 puertas que hay
cerradas en el patio, me da el mapita y me da lo que puede ser catalogado como
explicación muy somera.
Al lado del colegio se encuentra la iglesia de Nacho de Loyola. Se desmoronó en los años 30 del siglo pasado. No pude averiguar si la razón fue el abandono, la desidia o falta de fe.
Cerca tenemos el teatro GARIBALDI, muy piccolo pero muy
coqueto, Todo en madera con policromías que ya dejaron de ser polícromas y que
el tiempo las ha dejado en bicromías, a lo sumo tricromías.
Mazzara fue ciudad muy importante en la Sicilia Sarracena y
aún hoy en día tiene uno de los índices más alto de inmigración procedente de
Túnez y el Magreb, enrolándose la mayoría en la flota pesquera de los puertos
de este litoral
El barrio más antiguo de la ciudad puede recordarnos una
medina si atendemos a su trazado, la curvatura y a la estrechez de sus calles.
No así la arquitectura, donde se mezclan palacios barrocos y patios con
escaleras que van a diferentes viviendas. La mayoría de las calles tienen
cuadros clásicos de cerámica con escenas donde se mezclan judíos, sarracenos y
cristianos y también le dan rienda suelta a lo moderno y actual.
En una placita, a la sombra de una velas triangulares muy
coloreadas se encuentra Eyem Zemen. Restaurante que lleva una cocinera tunecina
y que nos ha dejado contentos y satisfechos.
Cuscus de pescado, donde toda la sémola sabía a mar a
dentro……un besugo a los brasas en su punto y una ensalada de cebolla dulce,
pimiento verde, pomodoro, pimienta negra y un aceite mágico. De lo mejor que he
comido en este viaje y eso que llevamos una media muy alta. De postre unos dulces norteafricanos con un te de menta y piñones
Evita le ha dado una gossera tremenda y ha pedido quedarse a
dormir en el coche. Yo me he dado una vuelta para constatar que las iglesias cierran
a la hora de la comida incluyendo la catedral. Si alguien tiene una urgencia de
confesión más vale que la retarde hasta las primeras horas del atardecer que a lo mejor abren.
Vícolo es callejón.


















No hay comentarios:
Publicar un comentario