martes, 5 de septiembre de 2017

Dia 5 de Septiembre






Día 5 Septiembre
De Tempio a Sassari pasando por Castelsardo.
Con gusto decimos adiós a la caquita de apartamento que nos tocó en Tempio.
Estoy convencido que con las sobras de los parientes muertos, el tal Gianni se había montado un apartamento grande, oscuro debido a los muebles de moda, quizá en los años 20´s, y con múltiples deficiencias. La más graciosa fue cuando al querer abrir una botella de vino, el sacacorchos existente no tenia la espiral necesaria para descorchar. Terminamos  hundiendo el tapón. Y qué decir de la ducha. El espacio era tan pequeño que ante la imposibilidad de mover los brazos para darse jabón, había que enjabonar  las paredes y dar vueltas sobre uno mismo.
Un paseo de 55 km por carreteras tranquilas, rodeados de bonitos paisajes y alcornoques a los que se estaba descorchando, mostrando una piel roja, casi sangrante, donde antes había estado el corcho. Para que nadie se haga militante por la defensa del alcornoque desvalido, decir que el corcho está formado capas de  células muertas. 



A la hora de viaje avistamos Castelsardo. Un promontorio sobre el que se asienta un castillo y un pueblo alrededor.  El castillo data del siglo XII, construido por los Genoveses y se llamó Castel Genoves, a mediados del siglo XV, el castillo fue tomado por la corona de Aragón, pasando su nombre a ser Castel Aragonese, pasando ya a principios del XVIII a formar parte del reino de Cerdeña cambiándosele el nombre en un arranque de originalidad a Castell Sardo, del que toma el nombre el pueblo actualmente.



El dédalo de calles que conforma el casco histórico, es apretado y muy empinado por lo que para subir al castillo subimos y subimos escalones pulidos por el tiempo y el uso y cuando fuimos en busca del coche, bajamos y bajamos muchos escalones. Entre tanto sube y baja, admiramos las construcciones y los colores de las fachadas, así como las plantas que adornan las entradas de las viviendas.


                                                   Callejón

                                   
                                                      Calleja
 

                                             Callejuela

Durante el paseo desembocamos en un mirador al mar azulete con terraza de restaurante y nos propusimos volver cuando fuera la hora de yantar. Ah, que sorpresa nos aguardaba, el GPS se volvía loco entre tanto callejón, calleja y callejuela que después de varios intentos por llegar con el coche, decidimos aparcarlo e ir andando.
Ojalá nunca hubiéramos encontrado el lugar. Todo lo bonito que era, resulto ser un fiasco de servicio y cocina. Tardaron mas de 75 min en servirnos y lo peor  fueron los sabores…..los 4 platos que pedimos estaban entre vulgares, ordinarios y corrientes los mejores a detestables y execrables los peores.


Eva saliendo cabizbaja, alicaida y derrotada del ristorante


Tan solo 30 km nos separaban de Sassari. Elegimos la carretera de la costa que nos fue enseñando los pueblos sobre colinas mirando al azul mediterráneo.
Pietro es nuestro hospedador hoy. Gran apartamento en zona céntrica, habitaciones grandes pero tirando a desarregladas. Simpático, “exfurbolista”y actualmente entrenador de fuerzas básicas.


                                           Catapulta con señorita mexicana


                                                  El campanario de la catedral vigilando los azules



                            La casa que siempre quise y no me atreví a pedir a los Reyes

      
                                                Anna, te encontré a unos familiares en Castelsardo



                                                        La puerta al Mar

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