Día 5 Septiembre
De Tempio a Sassari pasando por Castelsardo.
Con gusto decimos adiós a la caquita de apartamento que nos
tocó en Tempio.
Estoy convencido que con las sobras de los parientes
muertos, el tal Gianni se había montado un apartamento grande, oscuro debido a
los muebles de moda, quizá en los años 20´s, y con múltiples deficiencias. La más
graciosa fue cuando al querer abrir una botella de vino, el sacacorchos
existente no tenia la espiral necesaria para descorchar. Terminamos hundiendo el tapón. Y qué decir de la ducha.
El espacio era tan pequeño que ante la imposibilidad de mover los brazos para
darse jabón, había que enjabonar las
paredes y dar vueltas sobre uno mismo.
Un paseo de 55 km por carreteras tranquilas, rodeados de
bonitos paisajes y alcornoques a los que se estaba descorchando, mostrando una
piel roja, casi sangrante, donde antes había estado el corcho. Para que nadie
se haga militante por la defensa del alcornoque desvalido, decir que el corcho
está formado capas de células muertas.
A la hora de viaje avistamos Castelsardo. Un promontorio
sobre el que se asienta un castillo y un pueblo alrededor. El castillo data del siglo XII, construido
por los Genoveses y se llamó Castel Genoves, a mediados del siglo XV, el
castillo fue tomado por la corona de Aragón, pasando su nombre a ser Castel
Aragonese, pasando ya a principios del XVIII a formar parte del reino de
Cerdeña cambiándosele el nombre en un arranque de originalidad a Castell Sardo,
del que toma el nombre el pueblo actualmente.
El dédalo de calles que conforma el casco histórico, es
apretado y muy empinado por lo que para subir al castillo subimos y subimos
escalones pulidos por el tiempo y el uso y cuando fuimos en busca del coche,
bajamos y bajamos muchos escalones. Entre tanto sube y baja, admiramos las construcciones
y los colores de las fachadas, así como las plantas que adornan las entradas de
las viviendas.
Callejón
Calleja
Callejuela
Durante el paseo desembocamos en un mirador al mar azulete
con terraza de restaurante y nos propusimos volver cuando fuera la hora de
yantar. Ah, que sorpresa nos aguardaba, el GPS se volvía loco entre tanto callejón,
calleja y callejuela que después de varios intentos por llegar con el coche,
decidimos aparcarlo e ir andando.
Ojalá nunca hubiéramos encontrado el lugar. Todo lo bonito
que era, resulto ser un fiasco de servicio y cocina. Tardaron mas de 75 min en
servirnos y lo peor fueron los sabores…..los
4 platos que pedimos estaban entre vulgares, ordinarios y corrientes los
mejores a detestables y execrables los peores.
Eva saliendo cabizbaja, alicaida y derrotada del ristorante
Tan solo 30 km nos separaban de Sassari. Elegimos la
carretera de la costa que nos fue enseñando los pueblos sobre colinas mirando
al azul mediterráneo.
Pietro es nuestro hospedador hoy. Gran apartamento en zona céntrica,
habitaciones grandes pero tirando a desarregladas. Simpático, “exfurbolista”y actualmente
entrenador de fuerzas básicas.
Catapulta con señorita mexicana
El campanario de la catedral vigilando los azules
La casa que siempre quise y no me atreví a pedir a los Reyes
Anna, te encontré a unos familiares en Castelsardo
La puerta al Mar













Hermosa!
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