Día 28 Septiembre Un paseo por la Madoníe
La idea es introducirnos por la región de la Madoníe y
visitar los 3 pueblos más importantes. Serían más de 150 km si finalmente
realizamos el viaje tal cual se pensó en mi mesa de trabajo ya va para dos
meses.
Esta es una región montañosa boscosa por unas partes y el
granero de Sicilia por otra. Lo curioso es que no hay 100m2 planos y todo el
terreno cultivable está en laderas inclinadas.
Primera parada Castelbuono, la capital de la región y que
casi todo lo que tienen para mostrar se lo deben a la familia Ventimiglia.
Ya
desde 1316 había un castillo que con las diversas intervenciones
arquitectónicas a lo largo de los siglos y los gustos del titular se ha ido
transformando hasta llegar a una enorme casona. Todo en muy bien estado y lo
mejor, su capilla particular llena de efebos en posturas sugerentes, chinos
sonrientes y algún que otro discípulo de Mefistófeles.
Averiguamos que el parking callejero no se paga en una
maquina sino que debes buscar un comercio que además de dedicarse a lo suyo, también
venda bono-parking.
Cada bono es de 30 min. como queremos estar 2 horas, dejamos
una colección de 4 bonos en el salpicadero del coche.
En nuestro paseo, paramos para un café, se enrolla un señor
y con mi magnífico italiano que mejora por minutos ( hablo una mezcla de
castellano, valenciano y algún que otro latinajo) nos enteramos de todo lo que
hay que ver en la región. Además es el dueño del bar y nos invita a los
brebajes.
El pueblo es una maravilla, limpio, coqueto y muy medieval.
La siguiente parada es Petralia Soprana, hermana de Petralia
Sottana. En otras palabras …villatripas de arriba y villatripas de abajo.
Hemos llamado con antelación para ver si Da Salvatore estaba
abierto y hasta que hora nos esperaba. He conseguido entenderme en la mezcla
antes mencionada. Poco después Made me dice, Estás cabrón, como hablas italiano.
Cuando le expliqué que lo mío era más bien, cara dura , poca vergüenza y mucho “echao
pa´lante” se ha desilusionado. Por momentos pensó que estaba delante de un
descendiente directo de Dante.
Da Salvatore es una trattoria sencilla pero llena de
sorpresas. Pequeña y recogida en tamaño y muy grande en sabores al punto que al
salir, las muchachas han sentido la necesidad de arrodillarse y dar gracias por
la experiencia cuasireligiosa sufrida en las dos últimas horas.
La razón de tanta excitación estuvo en una Longaniza, unos
antipastis que ellos llaman rústicos y unas chuletotas de cordero capado…….juro
que es lo que ponía la carta.
El paseo posterior nos ha dejado múltiples sorpresas como la
de un mirador al final del pueblo y a espaldas de la iglesia de Santa María di Loreto ,
calles y sus abuelas aburridas y fisgonas entre visillos
Y ahora otra vez mas curiosidades



























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