lunes, 4 de septiembre de 2017

4 Septiembre Tempio Pausania






Día 4 Septiembre

Nos dirigimos hacia un bonito nombre geográfico de 14,300 habitantes, Tempio Pausania.
El camino nos lleva por una carretera curvilínea, donde los coches y camiones se comen parte de mi carril y si voy con precaución para que ningún camión se me coma, me pitan los que van atrás. Les parece inconcebible que para tomar curvas muy cerradas, se me ocurra bajar la velocidad. A menos de 90 eres puto……por lo tanto soy puto.


 El paisaje es un plácido y tupido  alcornocal por donde discurre el camino.
Dejamos los equipajes en el apartamento de hoy y salimos raudos a ver los alrededores.
Primero y de camino a Aggius, el valle de la Luna. Una acumulación de rocas de granito de gran tamaño, diseminadas por las ondulantes colinas. Lo de la Luna ya es otro cantar y todo dependerá de la imaginación de cada quien y si ha leído mucha ciencia ficción.


Aggius, formado por serpenteantes callejuelas y casas de piedra muy bien labrada. La principal característica es la profusión de plantas en las fachadas combinadas con camisas, bragas y calzoncillos que cuelgan de tendederos en las ventanas.




                      Puerta metálica de garage pintada a mano pareciendo estar forrada de tela bordada

Visitamos en Museo del Banditismo. Hasta 1990, el bandolerismo fue un problema de estas tierras y venia de épocas remotas. Una acumulación de fotos y fichas policiales de los bandidos más buscados, armas  y muchas sentencias de muerte, algunas por delitos tan nimios con resistirse a la detención policial.





                           Hasta el abuelo de Heidi estuvo preso  por acá

En un Baretto, preguntamos por una osteria para comer. Un amable señor se ofrece a llevarnos, se monta en un motocarro y nos lleva hasta Da Tommy, un restaurante lleno de locales donde nos zampamos una caprese, repetimos los pulpitos y de plato fuerte yo me deleito con fetucchini con fungí porccini. La cocina italiana no falla. Eva se pidió unos ravioles rellenos de ricota pero tenían un toque de azúcar y ralladura de limón. Otro acierto.



                                         Persiguiendo al conseguidor de restaurante


                                     Super vehículo atómico con energía nuclear

En la sobremesa subimos hasta Luogosanto a ver la ermita de San Trano y San Nicolas, dos eremitas que vivieron sobre el 500 D.C. Lugar de recogimiento y espiritualidad. Doy fe que no se oían ni las cigarras veraniegas del medio día. Tan solo un ligero ulular de la brisa al rozar las carrascas y los olivos del entorno.




                          Y ahora las fotos sin texto pero con algo que yo mismo no se


                           Nuestro apartamento de hoy, bonito por fuera pero muy deficiente por dentro


                               Obra de arte, ventana tapiada. Incognita no resuelta

                       
                                           Cantimploras hechas de corcho, material muy abundante en la zona


 
                                    Adoquines de Via Roma en Tempio, pintados de alegres colores



                            Lápices gigantes en una esquina de la catedral en Tempio

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