Día 30 Septiembre De Stromboli a Lípari
La noche plácida nos lleva a mañana fresquita con desayuno
servido en el jardín rústico bajo los naranjos y cipreses. Nos vamos paseando y
arrastrando las maletas en dirección al puerto a cambiar los billetes por los
pases de embarque y a espigolar el centro.
En la taquilla me preguntan si llevo equipaje, digo que sí,
que somos 4 y llevamos 3 maletas. Me preguntan qué de que tamaño, digo que del
mismo tamaño que las traje desde Milazzo, ya sé por dónde van, quieren cobrarme
exceso de equipaje.
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Si son más grandes que 60x20x30 debe pagar.
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¿Y porqué siendo la misma naviera, el mismo
barco y el mismo trayecto ayer no pagué y hoy si?
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Se debieron olvidar preguntar
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Ah, claro, alguien cuya función es solo darme un
billete y preguntarme por el tamaño del equipaje, hace mal su trabajo y se
olvida de la mitad del mismo.
Me tira el billete y me hace un gesto de que me vaya. Parece
ser que la aburrí con mis argumentos. Gané.
Paseo por la playa. La arena es fina y negra. Por suerte es
todavía temprano y no quema, me figuro que al medio día será candela pura.
Me encuentro con el capitán de la nave y para que no suceda
lo de ayer le pregunto cuantas paradas hay hasta Lípari. Son tres y luego me
doy cuenta que en este barco si anuncian el puerto de llegada.
El hotel esta a 170 m del punto de desembarque. En un callejón
coquetón tiene la entrada florida. Es de 1950 y se nota pero para bien.
Es casi tarde para comer, y Made elige un restaurante frente
al puerto en un lugar muy tranquilo. Un acierto…….mi “ Pasta a la Eolica” tiene
aceitunas, alcaparras, berenjena y pomodoritos…….no sé si nombrarla como la
mejor. Sería muy atrevido ya que por ahora estamos disfrutando mucho la comida.
Me voy solo a pasear la comida. Ningún callejón tiene más de
2 m de ancho y alguna excepción llega a 3. Todos profusamente engalanados con
plantas. Lástima que el exceso de tiendas y restaurantes le reste autenticidad.
Esta la encuentro en la cima de una colina que separa los dos puertos. Allí
encuentro la catedral de San Bartolomeo, una necrópolis griega del sigo II A.
C, un teatro griego y estas vistas. Todo junto y en armonía.
Escalera al cielo.......o cuesta mas llegar a esta catedral que alcanzar la tierra prometida
El santo que da nombre a la catedral, es una figura de plata
que tiene la cara abollada y pareciera que fue boxeador antes que santo

































































